Las Aventuras de Sherlock Holmes
Las Aventuras de Sherlock Holmes —No. Si puede venir a Winchester a recibirnos, también podrÃa escapar.
—Exacto. Se mueve con libertad.
—Pero entonces, ¿qué es lo que sucede? ¿No se le ocurre ninguna explicación?
—Se me han ocurrido siete explicaciones diferentes, cada una de las cuales tiene en cuenta los pocos datos que conocemos. Pero ¿cuál es la acertada? Eso sólo puede determinarlo la nueva información que sin duda nos aguarda. Bueno, ahà se ve la torre de la catedral, y pronto nos enteraremos de lo que la señorita Hunter tiene que contarnos.
El Black Swan era una posada de cierta fama situada en High Street, a muy poca distancia de la estación, y allà estaba la joven aguardándonos. HabÃa reservado una habitación y nuestro almuerzo nos esperaba en la mesa.
—¡Cómo me alegro de que hayan venido! —dijo fervientemente—. Los dos han sido muy amables. Les digo de verdad que no sé qué hacer. Sus consejos tienen un valor inmenso para mÃ.
—Por favor, explÃquenos lo que le ha ocurrido.
—Eso haré, y más vale que me dé prisa, porque he prometido al señor Rucastle estar de vuelta antes de las tres. Me dio permiso para venir a la ciudad esta mañana, aunque poco se imagina a qué he venido.
