Las Aventuras de Sherlock Holmes
Las Aventuras de Sherlock Holmes —Procuraré no omitir nada de importancia. Lo único desagradable de la casa, que me llamó la atención nada más llegar, es el aspecto y conducta de los sirvientes. Hay sólo dos, marido y mujer. Toller, que asà se llama, es un hombre tosco y grosero, con pelo y patillas grises, y que huele constantemente a licor. Desde que estoy en la casa lo he visto dos veces completamente borracho, pero el señor Rucastle parece no darse cuenta. Su esposa es una mujer muy alta y fuerte, con cara avinagrada, tan callada como la señora Rucastle, pero mucho menos tratable. Son una pareja muy desagradable, pero afortunadamente me paso la mayor parte del tiempo en el cuarto del niño y en el mÃo, que están uno junto a otro en una esquina del edificio.
»Los dos primeros dÃas después de mi llegada a Copper Beeches, mi vida transcurrió muy tranquila; al tercer dÃa, la señora Rucastle bajó inmediatamente después del desayuno y le susurró algo al oÃdo a su marido.
»—Oh, sà —dijo él, volviéndose hacia m×. Le estamos muy agradecidos, señorita Hunter, por acceder a nuestros caprichos hasta el punto de cortarse el pelo. Veamos ahora cómo le sienta el vestido azul eléctrico. Lo encontrará extendido sobre la cama de su habitación, y si tiene la bondad de ponérselo se lo agradeceremos muchÃsimo.