El Agente secreto
El Agente secreto —No tendrÃa importancia que le ocurriera eso. Desde luego, es el punto débil de este sistema especial, que sólo está destinado a mi uso propio. Lo peor es que la forma de la explosión es siempre el punto débil en nuestro caso. Estoy tratando de inventar un detonador que se ajuste a todas las condiciones de la acción, e incluso a cambios imprevistos de las condiciones. Un mecanismo variable, y sin embargo, perfectamente preciso. Un detonador verdaderamente inteligente.
—Veinte segundos —murmuró de nuevo Ossipon—. ¡Uf! Y entonces…
Con un ligero vuelco de la cabeza, el resplandor de las gafas pareció mensurar el salón cervecero en el subterráneo del conocido Restaurant Silenus.
—Nadie en esta sala tendrÃa esperanzas de salvarse —fue el veredicto surgido de esta medición—. Ni siquiera esta pareja que ahora sube las escaleras.