El Agente secreto
El Agente secreto Otra sábana impermeable estaba desplegada sobre esa mesa a la manera de un mantel, con las esquinas levantadas sobre una especie de montÃculo: un atado de harapos, chamuscados y manchados de sangre, que ocultaban a medias lo que podrÃa haber sido una acumulación de materiales crudos para una fiesta de canÃbales. Se necesitaba una notable firmeza mental para no retroceder frente a ese espectáculo. El inspector jefe Heat, un eficiente funcionario de su departamento, mantuvo su terreno, pero durante un minuto completo no avanzó. Un policÃa local en uniforme dirigió una mirada de soslayo, y dijo con estólida sencillez:
—Está todo ahÃ. Cada uno de sus pedazos. Fue toda una tarea.