El Agente secreto
El Agente secreto —Está muy bien, —aprobó el gran Personaje, mirando hacia abajo con complacencia por encima de su papada—. Me alegro de que haya alguien allá en su negocio que piense que se puede confiar de vez en cuando en el Secretario de Estado.
El subcomisario sonrió, divertido.
—En realidad pensaba que en esta etapa serÃa mejor reemplazar a Heat por…
—¡Qué! ¿Heat? Un animal… ¿eh? —exclamó el gran personaje con clara animosidad.
—De ninguna manera. Le ruego, Sir Ethelred, no atribuir a mis observaciones esa interpretación injusta.
—Y entonces, ¿qué? ¿Uno que se pasa de listo?