El Agente secreto
El Agente secreto —Hay una estupidez y una debilidad especial en el manejo de este asunto, y eso me da grandes esperanzas de conocerlo a fondo y de encontrar ahà algo más que un arresto individual de fanatismo. Porque es una cosa preparada, sin duda. El autor efectivo parece haber sido llevado de la mano hasta el lugar, y después abandonado apresuradamente a sus propias fuerzas. Lo que se deduce es que fue traÃdo desde el exterior con el propósito de cometer este atentado. Al mismo tiempo, uno llega inevitablemente a la conclusión de que no sabÃa suficiente inglés como para preguntar por el camino, salvo que uno acepte la fantástica teorÃa de que era sordomudo. Ahora me pregunto… Pero esto es inútil. Él se destruyó a sà mismo por accidente, sin lugar a dudas. Un accidente nada extraordinario. Pero permanece un pequeño dato extraordinario: la dirección en su ropa descubierta por puro accidente, también. Es un detalle increÃble, tan increÃble, que la explicación que dé cuenta de él está destinada a tocar el fondo de este caso. En lugar de dar instrucciones a Heat para que continúe con esta investigación, tengo el propósito de buscar esta explicación personalmente —por mà mismo, quiero decir— donde sea que ella se encuentre. Esto es, en cierta tienda de Brett Street, y de los labios de cierto agente secreto que en una época fue el espÃa confidencial y de confianza del difunto barón Stott-Wartenheim, embajador de una Gran Potencia ante la Corte de St. James.