El Agente secreto
El Agente secreto —Asà me lo temo… con una indignación y un disgusto del cual ni usted ni yo podemos tener la menor idea. Él es un servidor excelente. No debemos poner su lealtad a prueba. Eso siempre es un error. Además, quiero tener las manos libres —más libres de lo que quizá serÃa aconsejable que las tenga el inspector jefe Heat—. Yo no tengo el más mÃnimo deseo de preservar al tal Verloc. Me imagino que él quedará espantado al saber que podemos plantearle con tanta rapidez su conexión con este asunto. Atemorizarlo no será muy difÃcil. Pero nuestro verdadero objetivo se encuentra en algún sitio detrás de él. Necesito su autorización para darle todas las seguridades personales que yo considere adecuadas.
—Por cierto —dijo el Personaje de la alfombra—. Descubra todo lo que pueda; descúbralo a su manera.
—Tengo que poner manos a la obra sin pérdida de tiempo, esta misma tarde —dijo el subcomisario.
Sir Ethelred escondió una mano debajo de las colas de su levita, y echando la cabeza hacia atrás, lo miró con atención.
—Tendremos una sesión larga esta noche —dijo—. Venga a la Cámara con sus descubrimientos si no nos hemos ido a casa. Le advertiré a Toodles que lo espere. Él lo llevará a mi despacho.