El Agente secreto
El Agente secreto La madre de Winnie opinaba que el señor Verloc era un caballero muy agradable. Después de la experiencia de toda una vida en diversas «casas de negocios», la buena mujer se había retirado con un ideal de caballerosidad equivalente al que pueden exhibir los propietarios de bares privados. El señor Verloc se acercaba a ese ideal; lo alcanzaba, de hecho.
—Por supuesto, mamá, que llevaremos tus muebles —había dicho Winnie.