El Agente secreto
El Agente secreto La iniciación de El agente secreto fue inmediatamente posterior a un período de dos años de intensa concentración en la tarea de escribir esa novela remota, Nostromo, con su lejana atmósfera latinoamericana, y el profundamente personal Espejo del océano. La primera, un intenso esfuerzo de creación en la que supongo que permanecerá como la más ambiciosa de mis obras; el segundo, una franca tentativa de quitar el velo por un momento a las intimidades más profundas del mar y a las influencias formativas de casi la mitad de mi vida. Fue un período, también, en el que mi sentido de la verdad de las cosas estuvo asistido por una muy intensa disposición emocional e imaginativa, disposición que, con toda su autenticidad y fidelidad a los hechos, hacía sin embargo que me sintiera (una vez realizada la tarea) como si me hubieran dejado atrás, a la deriva entre cáscaras de sensaciones vacías y perdido en un mundo de valores inferiores, diferentes.