El corazón de las tinieblas
El corazón de las tinieblas Pero como me habían informado de que la estación estaba situada en la parte occidental, tomé naturalmente el paso más próximo a esa orilla. "No bien acabábamos de entrar, cuando advertí que era mucho más estrecho de lo que había previsto. A nuestra izquierda se extendía, sin interrupción, el largo banco de arena, y a la derecha una orilla elevada y abrupta, densamente cubierta de maleza. Los árboles se agrupaban en filas apretadas. Las ramas colgaban sobre la corriente, y, de cuando en cuando, el gran tronco de un árbol se proyectaba rígidamente en ella. Era ya por la tarde, el aspecto del bosque era lúgubre y una amplia franja de sombra caía sobre el agua. En esa sombra bogábamos muy lentamente, como ya podéis imaginar. Dirigí el vapor cerca de la orilla, donde el agua era más profunda, según me informaba el palo de sonda.