El corazón de las tinieblas
El corazón de las tinieblas "Se intranquilizó un poco. 'Lo adoraban', dijo. El tono de aquellas palabras fue tan extraordinario que lo miré con fijeza. Era curioso comprobar su mezcla de deseo y resistencia a hablar de Kurtz. Aquel hombre llenaba su vida, ocupaba sus pensamientos, movía sus emociones. '¿Qué puede usted esperar?', estalló. 'Llegó a ellos con truenos y relámpagos, y ellos jamás habían visto nada semejante… nada tan terrible. Él podía ser realmente terrible. No se puede juzgar al señor Kurtz como a un hombre ordinario. ¡No, no, no! Para darle a usted una idea, no me importa decírselo, pero un día quiso disparar contra mí también, aunque yo no lo juzgo por eso.'