El corazón de las tinieblas
El corazón de las tinieblas "Al contrario. Parecía que sus relaciones se habían roto profundamente por diversas causas. Él había, me informó con orgullo, procurado asistir a Kurtz durante dos enfermedades (aludía a ello como se puede aludir a una hazaña audaz), pero, por regla general, Kurtz deambulaba solo, aun en las profundidades de la selva. 'Muy a menudo, cuando venía a esta estación, debía esperar días y días antes de que él volviera', me dijo. 'Pero valía la pena esperarlo en esas ocasiones.' '¿Qué hacía él en esas ocasiones? ¿Explorar o qué?', quise saber. 'Oh, sí, por supuesto. Llegó a descubrir gran cantidad de aldeas, un lago además… ' No sabía exactamente en qué dirección; era peligroso preguntar demasiado. La mayor parte de las veces emprendía esas expediciones en busca de marfil. 'Pero no tenía ya para entonces mercancías con las que negociar', objeté. 'Todavía ahora le quedan algunos cartuchos', respondió, mirando hacia otro lado. 'Para decirlo claramente, se apoderó del país', dije. Él asintió. 'Aunque seguramente no lo haría solo', concluí. Murmuró algo respecto a los pueblos que rodeaban el lago. 'Kurtz logró que la tribu lo siguiera, ¿no es cierto?', sugerí.