El pirata
El pirata —Si algo hubo de esa Ãndole, habrÃa tenido lugar en la época de los reyes y de los aristócratas —dijo, sin alterarse—. Ahora me encuentro aquà para notificar una presa, de acuerdo con los documentos oficiales del ciudadano Renaud, con mando en los mares de la India. También puedo proporcionarle los nombres de unos buenos republicanos de esta ciudad que están al tanto de mis sentimientos. Nadie puede decir que yo haya sido un contrarrevolucionario. Es cierto que los cuarenta y cinco años que he navegado por los mares orientales podrÃan ser considerados como algo irregulares. Pero permÃtame observarle que fueron los marinos que se quedaron en casa los que hicieron posible la entrada de los ingleses en el puerto de Tolón. —Hizo una pausa y añadió—: Si uno tiene eso presente, citoyen commandant, considerará que cualquier pequeño desliz en el que yo y la gente como yo hayamos podido incurrir, hace veinte años y a cinco mil leguas de aquÃ, no puede tener mucha importancia en estos tiempos de igualdad y fraternidad.
—Por lo que se refiere a la fraternidad —subrayó el funcionario de ajado uniforme—, la única que le ha de resultar familiar debe de ser la Hermandad de la Costa.