El pirata
El pirata Aquella inspirada filfa fue creída fácilmente por el inglés. Cualquier marino de la flota de bloqueo estaba al tanto de que había soldados en muchos puntos de la costa. Pero lo que acababa de oír añadió una sombra de consternación a las muchas expresiones que se habían cruzado sobre el rostro de aquel hombre en trance de recuperarse de un largo período de inconsciencia.
—¿Y qué diablos hacen esos soldados acuartelados en esta roca? —preguntó.
—Oh, transmitir señales y cosas así. No voy a decírtelo todo porque… ¡puedes escaparte!
Aquella frase incidió en el punto más sobrio de la personalidad de Symons. Así que estaban pasando cosas. El señor Bolt había sido hecho prisionero. Pero la idea más importante que su confusa cabeza fue capaz de evocar tenía más que ver con la conciencia de que no pasaría mucho tiempo antes de que fuera entregado a aquellos soldados. La perspectiva del cautiverio le destrozaba el corazón, de manera que decidió poner el máximo de dificultades.