El pirata
El pirata Pero, para gran alivio suyo, lo único que Scevola quería era esconder el tenedor en la bodega, de tal forma que su mango quedara al borde de la cubierta de popa. En esa posición resultaba imposible verlo desde tierra. Scevola había decidido que el teniente se encontraba fuera de la tartana. Estaría paseando por la costa y, probablemente, regresaría en un momento. Se le había ocurrido que, mientras tanto, podía ver si descubría algo comprometedor en el camarote. No llevaría el tenedor consigo porque en aquel espacio reducido le sería inútil y más bien algo engorroso si el teniente regresaba y le encontraba allí. Echó una mirada circular por la caleta y se preparó a bajar.