El pirata
El pirata El sol, casi hundido a popa de la tartana, encendía una franja de opaco carmesí cuyo fulgor se cernía entre el cielo nublado y el mar, cada vez más tenebroso. La península de Giens y las islas de Hyères formaban una masa de tierra que se destacaba muy negra contra el ígneo cerco del horizonte. Pero hacia el norte, el largo trazo de la costa alpina dilataba sus infinitas sinuosidades hasta más allá de la vista, bajo las nubes encorvadas.
