El pirata
El pirata El capitán Vincent se interrumpió bruscamente. El proyecto de aquella expedición nocturna se vio inquietado por una duda. La punta de la penÃnsula, con su forma de martillo, resultaba invisible desde las dos riberas de la costa, y constituÃa un punto ideal para un desembarco secreto. Aquella soledad atraÃa a su imaginación, ya estimulada por un comentario casual del señor Bolt.
La cuestión era que, una semana antes, mientras el Amelia costeaba la penÃnsula, Bolt mencionó, mirando hacia la ensenada, que conocÃa bien el lugar. HabÃa desembarcado allÃ, de hecho, muchos años atrás, cuando servÃa en la flota de lord Howe. A continuación descubrió el sendero, el aspecto de la pequeña aldea al otro lado del repecho, y se extendió respecto a cierta granja en la que habÃa estado más de una vez y, en ocasiones, hasta más de veinticuatro horas.
Eso estimuló la curiosidad del capitán Vincent. Llamó a Bolt y tuvo con él una larga conversación. La historia, que escuchó con gran interés, se referÃa a un hombre que agitando una sábana o un mantel blanco entre las rocas que bordeaban el agua consiguió atraer la atención de la cubierta del buque en el que servÃa Bolt. PodÃa ser una trampa, pero como el hombre parecÃa estar solo y la orilla se encontraba al alcance de la artillerÃa del barco, se decidió enviar un bote a recogerle.