La aventura
La aventura La carta de Verónica llegaba como un débil eco, como el ruido muy lejano de unas rompientes escuchado en plena noche; parecía imposible que nadie pudiese estar tan interesado como ella en lo que allí estaba pasando. Había tenido un hijo y una de las tías de Ralph fue su madrina. Ella y Ralph habían estado en Bath la primavera pasada; el campo padecía una grave sequía. Ralph había utilizado toda su influencia, había explicado las cosas a un personaje muy importante, y se había gastado una pequeña suma de dinero indemnizando a los batidores heridos en el empeño. Mientras tanto, yo casi me había olvidado de todo el asunto; parecía sorprendente que ellos todavía pudiesen estar interesados en él.
Tenía que regresar; tan pronto como pasase el peligro, yo tenía que regresar: ése era el contenido principal de la carta.