La aventura

La aventura

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

En ese aspecto en Río Medio él era de lo más peligroso para nosotros. Tenía a su disposición a esa chusma. Con sólo levantar su dedo meñique podía provocar un levantamiento de facinerosos. Sin embargo, no era muy probable que hiciera eso. Intrigaba en La Habana, pero ¿cómo podíamos desenmascararlo allí?

—Nos ha aislado del mundo —decía Carlos—. Tanto es así, mi querido Juan, que si intentaba escribir, ninguna de mis cartas llegaba a su destino; caían en sus manos. Y si lograba hacer oír mi voz, él apelaba a mi tío en su defensa.

Además, ¿a quién podría él escribir? ¿Quién le creería? O’Brien lo negaría todo y seguiría haciendo lo mismo. Hacía mucho tiempo que le habían aceptado, había estado al servicio de demasiada gente, y sabía muchos secretos. La situación era terrible. Y si yo mismo fuese a La Habana, nadie me creería. Más bien desaparecería y nunca más volverían a verme. Era imposible desenmascarar a ese hombre a no ser que se actuase prolongada y cuidadosamente. Y para eso, él, Carlos, no disponía de tiempo; y yo… yo no tenía ni categoría, ni relaciones, ni siquiera experiencia…

—Pero ¿qué línea de conducta voy a adoptar yo, Carlos? —insistí, mientras el padre Antonio, para el que Carlos no tenía ningún secreto naturalmente, permanecía junto a la cama, su rostro redondo, jovial, casi cómico por su expresión de preocupación compasiva.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker