La aventura
La aventura —A los amigos de la señorita Riego les alegrará saber que ha hecho la travesÃa bajo la protección de una respetable mujer casada —explicó Sebright con esa imperturbable manera suya que reflejaba vagamente todos sus estados de ánimo más Ãntimos… ya fuesen de temor, de jocosidad o de ansiedad… ya menudo su desdén subyacente. Su seriedad se volvió completamente siniestra.
—La señora Williams —prosiguió él— estaba muy deseosa, desde luego, de desempeñar su papel de forma encomiable. Dio la casualidad que el Lion se dirigÃa a Londres en este viaje; y, a pesar de su natural deseo de regresar lo antes posible a su casa con su viejo tÃo de Bristol, tenÃa la intención de acompañar a la joven dama en un coche de alquiler hasta la misma puerta de su casa.