La aventura
La aventura —Pero ese hombre existió, en cualquier caso —dije yo—. Yo le conocí y hablé con él. Iba de segundo en el mismo barco que yo… el viejo Thames. Ramón se hizo cargo de él en Kingston y ésa es la última cosa suya que puedo declarar bajo juramento categóricamente. Pero estoy absolutamente seguro de que estuvo en Río Medio durante dos años y que desapareció de allí casi inmediatamente después del desafortunado asunto de las barcas.