La aventura
La aventura —A usted qué le importa —mascullé yo malhumorado.
Una súbita e intensa amenaza apareció en sus ojos amarillos.
—No vaya usted nunca donde ya sabe —dijo—. No quiero que nadie espÃe lo que yo hago. Allà hay un hombre que, si le coge, le partirá el espinazo. No vaya ahora. Ni nunca.