La aventura
La aventura —Era obligación suya conocer la isla —dije yo con rabia—. ¿Conoció Horton Pen… y a los Macdonald?
El rostro de la jovial anciana señora Mac me vino a la mente… su impecable y sobria respetabilidad escocesa.
—Oh, sÃ, conocà a los Macdonald —dijo él—, a todos ellos. El tÃo era un maldito plantador escocés, hipócrita y rebelde. Horton Pen era el centro del Movimiento Separatista. HabrÃamos podido colgar le si hubiésemos querido. El sobrino escribió un odioso impreso chantajista. Calumniaba a todos los habitantes decentes y leales. También fue agente de sus piratas. Le arrestamos… cogimos sus papeles; lo sabemos todo acerca de sus relaciones con él.
—Eso es absurdo. DÃganos —ésa era la expresión que empleaba siempre el fiscal general— lo que sabÃa usted de mÃ.