La aventura
La aventura —Tiene que haber oĂdo hablar de mĂ. Los Topnambo me conocĂan.
—Los Topnambo solĂan hablar de un sinvergĂĽenza, de nombre parecido a Kemp, que se mantenĂa apartado de todo el mundo en el Valle.
—Usted sabĂa que yo estuve en la isla —precisĂ© yo.
—SabĂa que usted solĂa venir a la isla —corrigiĂł Ă©l—. Acabo de explicar cĂłmo. Pero no debiĂł quedarse mucho tiempo, pues en ese caso hubiĂ©semos podido echarle mano. Esa era nuestra intenciĂłn. Hubo una orden de detenciĂłn contra usted despuĂ©s de que intentase asesinarnos. Pero RamĂłn le sacĂł de allĂ clandestinamente.
VolvĂ a intentarlo.
—¿Ha oĂdo usted hablar de mi cuñado, sir Ralph Rooksby?
QuerĂa demostrarle que, aunque no llevaba anillos, tenĂa relaciones.
—No he oĂdo hablar de ese individuo en toda mi vida —dijo Ă©l.
—Era el propietario con más tierras de toda la isla —dije yo.
—Dessay —dijo Ă©l—. ConocĂ a cuarenta de los que tenĂan más tierras. La mayor parte fulleros y borrachos.
BostezĂł.