Nostromo
Nostromo Con voz benigna y jovial don Pepe comunicó al Padre Román que Pedrito Montero, por conducto del señor Fuentes, le había preguntado por las condiciones en que entregaría la mina, con toda la maquinaria, material y obreros, necesarios para proseguir la explotación, a una comisión de ciudadanos patriotas, legalmente constituida y escoltada por una pequeña fuerza militar. El sacerdote levantó los ojos al cielo. Pero su interlocutor añadió que, según había dicho el mozo portador de la carta, don Carlos Gould estaba vivo y nadie le había molestado hasta entonces.
El Padre Román se congratuló en breves palabras de que el señor administrador continuara sano y salvo.