Situacion limite
Situacion limite El Dido era una de las fragatas rápidas de que disponía la base de China, y… treinta y cinco años era mucho tiempo. Treinta y cinco años antes una empresa como aquélla tenía suficiente importancia para la colonia como para que velase por ella un buque de Su Majestad la Reina. Mucho tiempo había pasado. En aquella época los individuos contaban. Hombres como él mismo. O como el pobre Evans, por ejemplo, con su cara rubicunda, barba negro azabache y ojos inquietos, que había establecido el primer dique registrado para la reparación de pequeños buques, al borde mismo de la jungla, en una solitaria bahía tres millas más arriba. Mr. Denham había alentado también aquella empresa, y sin embargo, el caso fue que el pobre Evans acabó muriendo en Inglaterra olvidado y hundido. Se decía que su hijo se ganaba el sustento sacando aceite de los cocos en alguna isla perdida del Océano Indico; pero de aquel dique registrado de una solitaria bahía boscosa habían salido los astilleros de la Consolidated Docks Company, con sus tres enormes diques secos, excavados en roca sólida, sus muelles y sus espigones, central eléctrica, instalaciones de vapor que accionaban grúas gigantescas capaces de elevar las cargas más pesadas que se pudiesen transportar por mar, y cuyas cabezas emergían sobre los promontorios arenosos y franjas de jungla a los ojos del que se acercaba al Puerto Nuevo procedente del Oeste, como extrañas cimas de un monumento blanco.