Situacion limite
Situacion limite Faltaban pocos pasos para el desvío a la derecha que conducía a su hotel. Se detuvo de nuevo (todas las casas que daban al mar estaban cerradas, el paseo del muelle desierto salvo un par de nativos que caminaban a lo lejos) y empezó a calcular el montante de la factura. Tantos días en el hotel a tantos dólares por día. Para contar los días se valió de los dedos; metiendo una mano en el bolsillo hizo sonar unas piezas de plata. No había problemas para pasar tres días más; y entonces, a no ser que ocurriese algo, tendría que echar mano de los quinientos —dinero de Ivy, invertido en el padre—. Le dio la impresión de que la primera comida costeada con aquel dinero le sentaría mal… sin ninguna duda. Era inútil razonar. Le guiaba el sentimiento, que nunca le había engañado.