Situacion limite
Situacion limite No giró a la derecha. Siguió andando, como si todavÃa hubiese en el fondeadero un buque al que pudiese hacerse llevar por la noche. Lejos, más allá de las casas, en la ladera de un promontorio añil que cerraba el panorama de los muelles, la tenue columna de una chimenea de fábrica humeaba tranquila recto arriba por el claro aire. Un chino, agachado en la popa de uno de la media docena de sampanes que flotaban más allá de la punta del espigón, percibió una mano que le hacÃa gestos. Se puso en pie de un brinco, se enrolló la coleta en torno a la cabeza rápidamente, se aseguró con dos rápidos movimientos los anchos pantalones obscuros mucho más arriba de las amarillas caderas, y con un solo y sigiloso movimiento de los remos como aletas, dirigió el sampán hasta ponerlo junto a los peldaños con la facilidad y precisión de un pez que evoluciona en el agua.
—Sofala -articuló el capitán Whalley desde arriba; y el chino, probablemente emigrante de poco tiempo, miró hacia arriba con tensa atención, como si esperase que la extraña palabra cayese visiblemente de los labios del blanco.