Situacion limite
Situacion limite —Sofala -repitió el capitán Whalley; y de repente le falló el corazón. Se detuvo. Las costas, las isletas, las elevaciones de la tierra, los puntos bajos, todo estaba oscuro: el horizonte se habÃa tornado sombrÃo; y al otro lado del arco oriental de la costa, el obelisco blanco que señalaba el lugar en que el cable telegráfico se hundÃa en tierra, erguÃase como pálido espectro sobre la bahÃa ante el oscuro despliegue de tejados desiguales, entremezclados con palmeras, de la ciudad nativa. El capitán Whalley empezó de nuevo:
—Sofala. ¿Entiendes Sofala, John?
—Esta vez el chino emitió un sonido raro, y asintió con un gruñido sin elaborar, en el fondo de su cuello desnudo. Con el primer guiño amarillo de una estrella que apareció como cabeza de un alfiler clavado profundamente en el suave tejido pálido y trémulo del cielo, el filo de un agudo frÃo pareció abrirse paso por el cálido aire de la tierra. En el momento de poner pie en el sampán para ir a por el mando del Sofala, el capitán Whalley se estremeció levemente.