Situacion limite
Situacion limite Cuando a la vuelta desembarcó en el muelle, a su espalda, Venus, como gema selecta encastrada en la orilla del cielo, lanzaba una estela de suave oro sobre el fondeadero, liso como un suelo de piedra obscura pulimentada. Sobre su cabeza, las altas bóvedas de las avenidas estaban obscuras, y los globos de porcelana de las farolas semejaban perlas de forma de huevo, gigantescas y luminosas, desplegadas en una hilera cuyo extremo más lejano parecía descender a lo lejos hasta la altura de las rodillas. Se puso las manos atrás. Tenía que considerar pausadamente si era un paso conveniente, antes de dar al día siguiente la última palabra. Sus pasos aplastaban ruidosamente la grava… si era conveniente. Más fácil hubiera sido valorarlo de haber tenido alguna alternativa viable. Sin duda era un trato decente: le hacía un favor al hombre; periódicamente, su sombra saltaba densa a su lado sobre los troncos de los árboles, para alargarse luego oblicua y obscura, alejándose sobre la hierba, repitiendo sus pasos.