Situacion limite
Situacion limite Las musculosas manos del capitán Whalley apretaban la barandilla metálica con fuerza extraordinaria; su mirada brillaba con enorme esfuerzo; juntaba las cejas, le caÃa el sudor por debajo de la gorra… y murmuró en voz baja: serang, mantén el rumbo… cuando estemos en la posición adecuada.
El silencioso malayo fue para atrás, aguardó un poco, y levantó el brazo para hacer seña al timonel. El timón giró rápidamente para ajustarse al movimiento del barco. El segundo llamó de nuevo la atención del maquinista con un codazo. Pero Massy se volvió hacia él.
—Mr. Sterne —dijo violentamente—, permÃtame que le diga —como armador— que no es usted más que un maldito loco.