Situacion limite
Situacion limite Sterne bajó sonriendo con afectación y sin mostrar ningún desconcierto, pero el maquinista Massy permaneció en el puente, paseando con aires de inquieta autoafirmación. A bordo, todos eran sus inferiores… todos sin excepción. Él les pagaba el salario y les alimentaba. Comían su pan y se embolsaban su dinero, sin merecérselo; y no tenían que preocuparse de nada, mientras él debía hacer frente solo a todas las dificultades de un armador. Cuando contemplaba toda la amenazadora realidad de su posición, le parecía que desde hacía años era presa de una banda de parásitos; llevaba años lleno de náusea por todos los relacionados con el Sofala, a excepción, tal vez, de los fogoneros chinos que lo mantenían en marcha. Éstos tenían una utilidad manifiesta: eran una parte indispensable de la maquinaria que le pertenecía.