Situacion limite
Situacion limite Al cabo, haciendo como que hablaba para sÃ, dijo en voz no muy alta:
—Parar las máquinas ahora. A saber lo que vendrá luego.
Aguardó, encogiéndose de hombros, con la cabeza baja, mirando de reojo. Luego, elevando algo más la voz.
—Si osase hacer una observación absurda dirÃa que no es usted capaz de…
Pero el marinero de la sonda habÃa sido presa de una chillona excitación, como si se hubiese adueñado de su cuerpo algún espÃritu que, insospechadamente, vagase por la vasta quietud de la costa. La lánguida monotonÃa de su sonsonete se tornó clamor rápido y agudo. La sonda volaba tras una sola vuelta, la cuerda silbaba, las zambullidas se sucedÃan apresuradamente. El agua se habÃa hecho poco profunda, y el hombre, en lugar de la cansina recitación de brazos, estaba cantando los sondeos en pies.
—Quince pies. Quince, catorce. Catorce, catorce…
El capitán Whalley bajó el brazo que sostenÃa los prismáticos. Descendió lentamente como por su propio peso; no se movió ninguna otra parte de su imponente cuerpo; y los rápidos gritos en tono alarmado le alcanzaban como si estuviese sordo.