Un vagabundo de las islas
Un vagabundo de las islas Durante más de cuarenta años, Abdulah había vivido como un santo. Hijo del rico Seyd Selim Ben Sali, el gran mercader mahometano conocido en todos los archipiélagos y mares de Oriente, hizo su primer viaje a los diecisiete años, formando parte de la tripulación de uno de los buques que su padre fletaba de continuo para llevar peregrinos a Arabia, y se incorporó a una numerosa multitud de creyentes que iban a visitar la Ciudad Santa.
Durante aquel viaje, los ojos del muchacho se abrieron a las maravillas de muchas tierras, y se consideró feliz por haber formado parte de aquella expedición de peregrinos, ya que de este modo podía decirse que iba a ser uno de los seres escogidos por Alá para realizar grandes cosas en la Tierra.