Un vagabundo de las islas
Un vagabundo de las islas —¿Cómo decÃas que quieren las mujeres de tu paÃs? AsÃ, ¿no es eso?
—¡AsÃ! —repuso Willems también en voz baja y con un ligero temblor de impaciencia. Entonces, de pronto, Aissa unió sus labios a los de él, que cerró los ojos en un éxtasis de delicia.