Un vagabundo de las islas

Un vagabundo de las islas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

I

—Sí, sí, no me diga usted nada: un gato, un perro, un animal cualquiera, por dañoso y perjudicial que fuese, lo haría a usted feliz y dichoso. Y si encontrara a un tigre medio muerto sería usted capaz de cuidarlo, criarlo y atenderlo como a una persona. ¡Vamos, por Dios! A usted no le importan las consecuencias con tal de proteger a cualquier animalucho, a cualquier pobre diablo… ¡Deje usted que los despedacen o que se los coman, hombre de Dios! Su piedad por las víctimas de no importa qué catástrofe o desgracia no reconoce límites, capitán. Y no se puede ser así, no se debe ser así. Su tierno corazón se impresiona y sangra por cualquier criatura que sufre. Yo maldigo el día en que puso sus bondadosos ojos sobre ese hombre. ¡Yo lo maldigo, se lo aseguro!

—¡Ah!, pero entonces no era así —murmuró Lingard.

Almayer, que había hablado ahogándose, congestionado y nervioso, dio un largo suspiro y continuó:




👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker