Un vagabundo de las islas

Un vagabundo de las islas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Lingard, que había escuchado hasta entonces atentamente, comenzó a pasear con lentitud por la veranda. Almayer cesó de hablar, y siguió con la mirada al capitán, que se movía con rítmico balanceo, como si estuviera todavía a bordo, sin cesar de retorcerse su blanca barba de un modo distraído y pensativo.

—Así, ese hombre vino a verle antes de que ocurrieran los sucesos, ¿no es así, amigo mío? —preguntó Lingard sin detenerse.

—Sí, eso es. Vino aquí antes. Quiso que yo le diera dinero o mercancías, ¡qué sé yo! ¡El muy cerdo! Quería que yo le considerara como a un comerciante honrado de la isla. Al ver que yo le negaba lo que pedía, pateó su sombrero ahí, en ese huertecillo, y luego se marchó. Desde entonces no volví a verle, hasta que supe que se había aliado con Abdulah. ¿Cómo iba yo a adivinar que podía hacernos daño, y de qué forma? Con mis hombres y con la ayuda de Patalolo, yo hubiera podido reprimir fácilmente cualquier levantamiento local.

—¡Bah! ¡Patalolo! —exclamó el capitán—. No me fío de él. ¿Confiaba usted en Patalolo?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker