Un vagabundo de las islas

Un vagabundo de las islas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Al fin, cuando un día Aissa, sentada en el césped junto a él, se decidió a poner una mano sobre las suyas, Willems se estremeció intensamente, con la misma emoción de aquel a quien despierta el hundimiento de la casa en que duerme. Fue lo mismo que si hubiera recibido un balazo a traición. Rechazó brutalmente aquella mano y se quedó jadeando, con la vista fija en el suelo, conteniendo dolorosos suspiros. Pero la muchacha no manifestó ni temor ni sorpresa ante la extraña actitud del hombre blanco. Sus dedos acariciaron el pelo de sus sienes, se deslizaron luego lentamente a lo largo de sus mejillas y por último se detuvieron en una de las guías de su bigote. Y mientras él permanecía bajo la influencia de aquella terrible impresión que le oprimía el pecho. Aissa se levantó y desapareció como una sombra entre la arboleda, llevando en sus labios una sonrisa llena de luz.

Willems se levantó al fin penosamente y se dirigió a la orilla del río. Pensaba, con una amargura que se le hundía en las entrañas, que aquél era el fin lógico de su aventura.





👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker