El corsario rojo
El corsario rojo —¡He aquà los propósitos de un hombre que jamás ha visto una guerra! ¿De qué sirven los mayales y las horcas contra unos hombres que están vendidos al diablo? Se ha visto con frecuencia al Corsario por la noche o en el momento en que el sol acababa de ponerse, junto a los barcos de Su Majestad y encontrándose totalmente cercados los bandidos, habÃa motivos para creer que les tenÃan ya encadenados; pero cuando amanecÃa, el pájaro habÃa escapado de su nido, el diablo sabrá cómo.
—¿Y los malvados están tan sedientos de sangre que han sido llamados Rojos?