El corsario rojo

El corsario rojo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Cuando todas las vergas y todas las velas estuvieron puestas en orden como exigía la nueva posición de] barco, Wilder se volvió con apresuramiento tratando de ver al otro barco: perdió un minuto en asegurarse del lugar preciso en que debía encontrarlo, ya que en tal caos de agua y sin otro guía que el juicio, la vista podía fácilmente equivocarse consultando los objetos más próximos y más familiares de los que estaba rodeado.

—El barco ha desaparecido —dijo Earing con una voz en cuyo fono se manifestaba el coraje y la desconfianza de forma singular al mismo tiempo.

—Debería estar a este lado, pero confieso que no lo veo.

—Sí, sí señor; así es, se dice, que el crucero nocturno del cabo de Buena Esperanza aparecía y desaparecía. Hay gente que han visto ese barco rodeado de nieblas, en una hermosa noche tan estrellada como nunca se ha visto en las latitudes meridionales. Sin embargo ese barco no puede ser El Holandés; está muy lejos el cabo de Buena Esperanza de las costas septentrionales de América.

—¡Ahí esta! —gritó Wilder— ¡por el cielo!, ¡ha virado ya de bordo!

Ese hecho pareció producir una fuerte impresión a toda la tripulación.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker