El corsario rojo

El corsario rojo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Nighthead obedeció lentamente la primera parte de esta orden, y en poco tiempo todo estuvo preparado para comenzar el trabajo necesario, e incluso, por lo que parecía, urgente: «hacer trabajar las bombas». Pero ninguno de los hombres se prestó para tan penosa maniobra. La penetrante mirada de Wilder, que se había puesto en guardia, no tardó en darse cuenta de esta resistencia; repitió la orden en un tono mucho más severo, llamando por su nombre a dos marineros para dar ejemplo de obediencia. Estos vacilaron, teniendo de esta forma Nighthead tiempo para comprobar, por su voz, las sediciosas intenciones que les embargaba.

—¿Qué necesidad hay de manejar las bombas en un barco como éste? —dijo con una sonrisa grosera, pero en la que un secreto terror luchaba de forma extraña con una malevolencia acentuada—. Después de todo lo que hemos visto esta noche, ninguno de nosotros se extrañaría si viéramos al barco lanzar el agua del mar como la ballena cuando respira.

—¿Qué quieren decir con semejante vacilación y con ese lenguaje? —dijo Wilder aproximándose a Nighthead con un paso firme y mirada demasiado orgullosa para dejarse abatir por las señales de insubordinación tan evidentes—. ¿Es usted, señor, usted que debería ser el primero en actuar en un caso como éste, quien se atreve a dar ejemplo de desobediencia?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker