El corsario rojo
El corsario rojo Habían transcurrido un par de minutos en los acontecimientos que acabamos de hacer mención; pero antes los marineros que trepaban por los mástiles se aseguraron de que ningún peligro ocurriría a bordo, y de que no existía motivo para esperar ningún tipo de resentimiento por parte de los diferentes grupos situados en cubierta, luego se dispusieron a obedecer, al pie de la letra, la orden del comandante de comenzar sus farsas.