El último de los Mohicanos
El último de los Mohicanos Durante años habÃa tenido la oportunidad de poner en práctica sus ideas polÃticas y sociales, impregnadas de un fuerte liberalismo y que, según su propia opinión, correspondÃan al espÃritu democrático norteamericano. HabÃa contado con la inestimable ayuda de Lafayette, quien a los ojos del autor norteamericano era la viva representación del caballero, del «gentleman»: poseÃa una esmerada educación, una buena posición económica y social y, sobre todo, practicaba el liberalismo como credo polÃtico. Pero, fundamentalmente, su vida suponÃa la puesta en práctica de unos principios éticos que le incluÃan dentro de la «aristocracia» de talento defendida por Cooper.