El último de los Mohicanos

Pero, desde ese episodio, el miedo y el sobresalto serán elementos omnipresentes en la novela, y los diferentes acontecimientos que se suceden constituirán desviaciones o sublimaciones de tal sentimiento. Alice no se recobrará ya a lo largo de toda la obra y los sentidos de Cora, Heyward y el lector mismo, estarán continuamente expectantes, atentos a otra manifestación tan contundente como aquélla de los poderes del mal. Tan sólo Natty Bumppo y los mohicanos, y Magua como personificación del mal él mismo, se desenvolverán con aplomo en el resto de la novela, leyendo el libro de la naturaleza sin miedos preconcebidos y guiándose por ella para resolver la situación surgida en cada momento.

Será la amistad sincera, el hermanamiento entre Bumppo y Chingachgook, la que superará los desacuerdos y restañará las heridas históricas entre las diferentes facciones que lucharon en el territorio americano de la época. Chingachgook, el último de su estirpe, portador de toda una sabiduría ancestral natural, y Natty Bumppo, heredero de una historia secular y también el último de su linaje, ya que morirá sin descendencia, se funden en un destino común: la desaparición necesaria de un mundo en comunidad para que pueda surgir la sociedad, un mundo más amplio, variado y complejo, pero que necesita, para sobrevivir, tener memoria de sus héroes.

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