El último de los Mohicanos
El último de los Mohicanos Mientras decía esto, Uncas señaló con el dedo hacia el solitario hurón, pero sin mirar a un ser tan poco digno de consideración. Las palabras y los ademanes de su respuesta tuvieron un fuerte impacto sobre los congregados. Todos miraron con resentimiento hacia el individuo señalado, mientras un murmullo amenazador recoma la multitud. Los rumores traspasaron la puerta, llegando hasta las mujeres y los niños que estaban apretujados contra ella, quienes se concentraron aún más para ver lo que acontecía, llevados por una ávida y tenebrosa curiosidad.