El último de los Mohicanos
El último de los Mohicanos Adoptando la postura propia de la bestia que representaba, Ojo de halcón se desplazó a cuatro patas hasta una pequeña abertura desde la cual podía escudriñar el interior. Resultó ser la morada de David Gamut. Aquí se había establecido el noble maestro de canto, afligido por sus tristezas y temores y arropado únicamente por su fe en la Divina Providencia. Justo cuando le vio el explorador, el solitario individuo estaba reflexionando profundamente sobre el oso que el primero había emulado.