El último de los Mohicanos
El último de los Mohicanos Entre los personajes nativos también se refleja la misma dicotomía, al ser la teoría de Cooper de los asentamientos válida para cualquier grupo humano. Mientras Chingachgook y Uncas reúnen en su persona las mismas virtudes y cualidades que se encuentran en Natty Bumppo y sus vidas marcan las pautas modélicas por las que deberían guiarse los demás miembros de su raza, Magua, entre otros, sólo aspira a reemplazar a aquéllos por medio de la violencia y el terror.
Cooper reconoce que el mundo de Natty y de Chingachgook tenía que terminar, porque el escenario de sus aventuras había de sufrir inevitables transformaciones que arrasarían necesariamente con aquéllos, anclados firmemente por sus arraigadas convicciones en sus hábitos y costumbres. Será la misma estabilidad de sus principios, unida a su nomadismo básico, la que impida la formación de una sociedad estable que propicie otros logros de la civilización: en el futuro orden social deseado por Fenimore Cooper no hay sitio para los personajes fundamentales de su obra literaria; los pilares de la «aristocracia» inteligente preconizada por él han de sucumbir para que se renueve el sueño americano.