El último de los Mohicanos
El último de los Mohicanos Pero mientras realizaba sacrificios en favor de asuntos más generales, Magua nunca perdió interés por sus ambiciones personales. Éstas se habÃan visto frustradas por los inesperados acontecimientos que le hicieron perder el control sobre sus prisioneros; y ahora se encontraba con que tenÃa que pedir favores a aquéllos que recientemente habÃa halagado.
Varios de los jefes habÃan propuesto estratagemas crueles y despiadadas que les permitiesen sorprender a los delaware, con el fin de hacerse con su campamento y, de paso, recuperar a sus prisioneros. Todos estaban de acuerdo en que por su honor, sus intereses y el eterno descanso feliz de sus compatriotas, tenÃan la imperiosa necesidad de cobrar una rápida venganza a través de las vidas de algunas vÃctimas dedicadas a su recuerdo. Pero Magua consiguió que se descartasen tales empresas, basándose en lo peligrosas y poco efectivas que podrÃan resultar. Con su gran facilidad de palabra expuso lo arriesgadas e inútiles que serÃan; y al desechar una tras otra, utilizando opiniones contrarias, logró sacar adelante su propia propuesta.