El último de los Mohicanos
El último de los Mohicanos Tras una breve pausa, algunos de los hombres más jóvenes, a quienes se les había dado instrucciones por parte de uno de los ancianos ayudantes de Tamenund, se levantaron y salieron de la multitud para entrar en la choza que tanta expectación había levantado aquella mañana. Tras pocos minutos volvieron a aparecer, escoltando a los individuos que habían sido la causa de todos estos solemnes preparativos hacia el lugar de enjuiciamiento. La multitud les abrió paso ampliamente, y en cuanto el grupo se hubo introducido en su seno, volvió a cerrarse en forma de un gran círculo abierto, constituido por una densa barrera de cuerpos humanos.