El último de los Mohicanos
El último de los Mohicanos —Es probable que tengamos un buen dÃa para la pelea —le dijo en inglés a Heyward, mientras miraba hacia las nubes del cielo, las cuales se movÃan extensamente de un lado a otro del firmamento—: el brillo del sol reflejándose en la superficie del cañón de un arma es un mal aliado para la punterÃa. Todo es favorable ahora: está el viento, que distorsionará los gritos del enemigo y le soplará el humo de su arma en plena cara, lo cual no es poco; mientras que nosotros dispararemos y se dispersará, dejándonos ver claramente. Atención, nuestra cobertura termina aquÃ; los castores han dominado este rÃo durante cientos de años, y entre su fuente de alimentos y sus presas para retener el agua hay, como se puede ver, muchos troncos pero pocos árboles enteros.